Nuestro entorno

La Alpujarra

Un paraíso diverso entre valles y barrancos

Una orografía salvaje domesticada

La Alpujarra abarca desde la vertiente sur de Sierra Nevada hasta el mar, y desde la comarca del Valle de Lecrín hasta la confluencia de los ríos Andarax y Nacimiento. Desde las cumbres más elevadas de la península hasta el Mediterráneo se suceden paisajes de una diversidad e interés científico y humano muy valiosos.

El patrimonio etnográfico que atesora viene de su aislamiento pero, también, de la influencia de diferentes culturas asentadas en su territorio, siendo el período musulmán el que dejó una huella más visible en el paisaje que tanto caracteriza a esta región.

Los contrastes a que da lugar esta elevada montaña, unido a la integración en el paisaje de sus poblaciones y elementos tradicionales, convierten a La Alpujarra en un paraíso de diversidad que seduce a cualquier viajero.

Numerosos autores ilustres de todas las épocas y nacionalidades han quedado fascinados por su salvaje orografía. Así, sus leyendas y costumbres ancestrales han sido plasmadas en las obras de estos artistas, constituyendo retazos inolvidables de la literatura.

Encontramos a narradores como Gautier, Alarcón o Brenan; a poetas como García Lorca o Calderón de la Barca; a pintores como Gustavo Doré; a viajeros como Richard Ford; a botánicos como Boissier o Willkomm; a ingenieros como Hertting; a médicos como Olóriz; a antropólogos como Caro Baroja o Spanhi, y un largo etcétera. En todos ellos late la admiración por esta tierra aislada durante siglos que ha conservado la autenticidad de sus gentes. En sus obras, dejan testimonio de la increíble rusticidad y pureza de esta escarpada geografía.